"Debemos huir de la idea de autocomplacencia que pueda asociarse al acto solidario y centrarnos en el hecho desesperado de aquellas personas que lo necesitan para sobrevivir." T.S.
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18.7.12

El des-entendimiento y la intransigencia

En esta época de crisis profunda, todos, el que más y el que menos, somos conscientes de nuestras limitaciones; de que el oro y el moro prometidos en aquellos años de bonanza dulcificados por el recuerdo, no fueron más que palabras. La experiencia que estos últimos meses nos han brindado ha servido para poner en evidencia la fiabilidad de dichas palabras... Que la desconfianza se ha extendido por el territorio español, es un hecho, pero también el desinterés y la desatención.

Vacuna contra la poliomielitis, en Pakistán
Hoy he leído en un periódico que los talibanes paquistaníes han impedido que se vacune de polio a miles de niños de su país. Se trata de una extorsión: mientras los drones (ahora, Estados Unidos envían misiles teledirigidos; sus manos lucen mucho más limpias de este modo) no dejen de atacar Pakistán, sus niños no se vacunarán. El hecho de que a Estados Unidos le importe la salud de la juventud no deja de ser asunto que da bastante de qué hablar, pero no va a ser el caso. Lo que quiero resaltar es que estos niños, que no son más que personas totalmente ajenas a las "grandes decisiones" mundiales, son rehenes de la intransigencia. Víctimas directas de la falta de sensibilidad de todos, y de nadie.

Como noticia alarmante, es necesario llevarse las manos a la cabeza. Pero solo un rato. Tal es lo que ocurre con las desgracias morbosas de todos aquellos que malviven a miles de kilómetros de uno, en tierras subdesarrolladas. No pretendo ofender a nadie, pero el cinismo nos ha intoxicado. Pensionistas, funcionarios, estudiantes, pequeños comerciantes, niños, parados, personal sanitario, de educación; personal en general... Nosotros, la gran mayoría de la población española (y ojalá éste fuera únicamente el caso de España), somos también rehenes de la intransigencia de los mercados, de la política, de nosotros mismos y de nuestro vecino. Un caos al que se nos ha acostumbrado a resignarnos; a obedecer, carentes de crítica, mientras nos llevamos las manos solamente a la cabeza. Así seguimos nuestro camino impuesto, resultado de los grandes deshechos de los grandes planes que las grandes metes se han molestado en diseñar, para sí.

1 comentario:

Trasno Solidario dijo...

Excelente reflexión, por lo que dices y como lo dices. ¡Y por decirlo en plenas vacaciones!
Gracias Isa

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