"Debemos huir de la idea de autocomplacencia que pueda asociarse al acto solidario y centrarnos en el hecho desesperado de aquellas personas que lo necesitan para sobrevivir." T.S.
SOLIDARIDAD - التضامن - solidariteit - салідарнасць - solidarnost - solidareco - סולידריות - solidaarsus - undod - همبستگی - solidaarisuus solidarité - Zumunci - پيوستون - szolidaritáson - solidarity - dlúthpháirtíochta - samstöðu - solidaritāte - solidarumas - αλληλεγγύης - solidarjetà solidarność - solidarităţii - mshikamano - pagkakaisa - เป็น น้ำหนึ่งใจเดียวกัน - dayanışma - solidaritat - סאָלידאַרישקייט - SOLIDARIEDADE

3.5.12

¿Qué te preocupa a ti?



Confieso que lo que más me preocupa, hablando de sociedad, es que no haya sociedad más allá de la que forman las abejas, entrando y saliendo del panal. Esto es La Colmena y no encuentro ni un hilo de unión entre todos los componentes de la especie humana, si no son las palabras “especie” y “humana” que la denominan. Me preocupa la falta de unidad global y, como consecuencia, la injusticia, la mentira, el individualismo, la evasión y la sumisión.

Cuando hablo de una colmena, me refiero a la poca conciencia social que existe. El mundo del consumismo desenfrenado, consecuencia de un capitalismo cada vez más agresivo (solo hace falta fijarse un poco para constatar que no es la palabra de la población, sino la de los mercados, aquella en nombre de la cual hablan la mayoría de los Estados), no ha producido únicamente una desigualdad social cada vez mayor con la precipitada disminución de la clase media o unos extremos cada vez más contrapuestos. Ni siquiera la ruina medioambiental o la resignación (que yo más bien llamaría “afirmación”) ante guerras y masacres entre países poco desarrollados. Todo esto es cierto, pero el total desaliento es la incapacidad para frenar todo esto, al menos aparentemente. Una de las principales cualidades del ser humano es su habilidad para apartar la vista de aquello que no le gusta, muy fomentado hoy por el sistema. Si se permiten asesinatos de miles de civiles en Siria no es porque no griten los suficiente, es que el brillo de los intereses es más potente que el de la sangre.

La desigualdad y la injusticia poco importan si se venden como algo natural y necesario. Ante lo cual, la vida se convierte en una carrera por no caer en el saco de la desgracia, pisando a quien sea de por medio. Llegar a la cima (a costa de que otros no lleguen, parece que hay un cupo en la dichosa cúspide social), llegar a la felicidad: nadar en dinero. El materialismo es dotar a lo material de primordial importancia, algo necesario para poder quitársela al ser humano y que, además de evitar sufrimientos inútiles por personas que “no corren de la cuenta de uno”, resulta dulcísimo. Es estúpidamente agradable autosatisfacerse de una manera tan tonta. Tener el último televisor me debe hacer feliz porque es un objeto de valor; si es de valor, es porque es preciado, y si es preciado, es porque pocos lo tienen. Entonces, tener un televisor me tiene que hacer feliz porque me convierte en privilegiado, a diferencia del resto. Entonces, me importa más un televisor a causa de la desigualdad y, como yo estoy por encima gracias a mi televisor, la apoyo.

No creo que todo ser humano sea culpable de haber llegado a esta situación. Tampoco creo que todo ser sobre la faz de la Tierra sea un mentiroso o un ladrón. Lo que sí veo es que estamos en un país y en un mundo que fomentan este tipo de comportamientos, pues, sobre todo en España, no son infrecuentes. Pasan ante nosotros casos de completos delincuentes que se libran de su castigo por pagar fianzas con nuestro dinero. Nosotros compramos el perdón de los culpables de perjudicarnos, como algo normal. Lo que determinantemente no quiero decir es que todo esto sea una completa injusticia sin más. El problema está en que se trata de una injusticia permitida y que afecta negativamente a la gran mayoría. Mi preocupación es la inactividad de la masa, teniendo en cuenta su capacidad para hacer que las cosas cambien, de una vez, y deje de ser masa, para ser personas. El ser humano no es animal que se satisfaga con un simple hueso, pero lo sencillo es siempre lo más dulce y la falta de valores se cierne sobre nosotros. No busco una alternativa de unos, busco la alternativa de todos. La igualdad siempre se descarta por tacharse de utópica. Hemos olvidado que la utopía es lo que nos hace caminar.
Cargando...